Categories Arte, Fotografía

Caminar

De los placeres simples y de los mejores también, sin duda: un paseo en bici, sin embargo, no ocupa la cima, allí se llega caminando, caminar es convivir con las calles, con sus colores, sus olores, lo que las habita. Camino mucho desde que recuerdo; me gustan los barrios, no sé si alguna otra parte del mundo el sol ilumina con tanta belleza estas tristes calles y no sé si hay lugar donde la miseria de este pueblo roce con lo sublime. Creo sinceramente que el talento de esta nación está en el barrio, no en las escuelas, ni en el abolengo del apellido, ni en la imposición mediática. Las calles son el escenario de una expresión con verdadera identidad, casi todos tocados por un realismo mágico con una válvula gorda. El manejo del color regularmente es magistral y las paletas se expresan casi flourescentes y en las entrañas, bien adentro, dirige la Coatlicue y una especie de neo-muralismo con rasgos prehispánicos bien marcados y siempre presentes, rescatando, por su puesto, el magnifico tesoro visual de nuestras culturas.

Siempre agradezco una buena pinta y creo que es una práctica poco valorada en México y que arroja agrandes artistas a iluminar las calles del extranjero.

Conozco un muro cerca de casa, con letras enormes anuncia «NO ANUNCIAR», que estupidez.

Las fotografías fueron tomadas en la Colonia Centro, La Juárez, Santa María la Ribera y Azcapotzalco.

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